Expresiva Incomunicación en el Palacio de Verano en Pekín

Publicado el Por Laura Vaillard

Pocas veces me sentí tan acompañada viajando sola.

Sin importar a donde estuviese siempre se acercaban personas dispuestas a hablar conmigo para contarme acerca de sus familiares, para narrarme historias sobre los templos donde estaba parada, o para darme recomendaciones amorosas basadas en mi signo zodiacal. Parecía no importarles qué tenían para contarme o que les podía contar yo. Les bastaba con mi presencia.

Cansada de caminar bajo el fulgente sol de Agosto y un tanto agobiada por la concurrencia de turistas en las galerías del Palacio de Verano que rompían la armonía del lugar y no te dejaban disfrutar de los frescos, me retiré a un rincón cerca de una zona en construcción a donde podía observar el lago, los parques y los edificios del Summer Palace en tranquilidad. Al cabo de unos minutos, una señora y su hija se acercaron a “mi rincón” para averiguar qué sección del lugar estaba en construcción. Su curiosidad llamó mi atención y les sonreí para indicarles que no me molestaban.

Sin embargo, creo que ellas interpretaron mi sonrisa como una invitación, se sentaron al lado mío y comenzaron a hablarme…¡en chino! Mi cara de sorpresa debe haberles advertido que no entendía, ya que la hija comenzó a hablarme en inglés antes de que dijera nada.

A pesar del empeño de la niña por comunicarse, y de mi esfuerzo por comunicarme con ellas con mi Chino básico, seguíamos comunicándonos sonrientes y riéndonos a carcajadas.

Después de media hora de “dialogar” nos habíamos entendido poco, pero las tres habíamos descansado pasando un agradable rato alejadas de las muchedumbres turísticas.

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