Experiencia con la Virgen de Guadalupe

Por María Luisa Villegas

La Experiencia Personal de la mexicana María Luisa Villegas, corresponsal desde Veracruz, México:

Como experiencia personal puedo comentar que, tomando en consideración que soy muy poco religiosa, es decir no voy a misa los domingos, no soy «golpe de pecho» ni de la «vela perpetua», es más ni siquiera voy a misa en las fiestas de guardar, acudí hace ya algunos años a la Basílica de Guadalupe, en plan turístico, y al pasar por la banda en movimiento que se encuentra debajo de la sagrada imagen, y de donde puedes observarla de cerca, me corrió un sentimiento que nunca antes había y hasta la fecha no he vuelto a experimentar.

Sé que tal vez no me creerán, que pueda sonar exagerado o a guión de telenovela barata de Televisa, pero es en serio que al verla te corre una paz y sientes que eres ¡tan pequeño! Así como ella le dijo a Juan Diego, «el más pequeño de mis hijos».

Seguramente toda esa mezcla de sensaciones se deben principalmente al factor de la fe, esa devoción que ciegamente le profesan todos los mexicanos que por un día olvidan sus diferencias y se unen para festejar a la madrecita de todos ellos, la que les cumple sus peticiones y les cuida durante todo el año, a quien le ofrecen todos sus sacrificios, profesándole su amor incondicional y agradeciéndole sus bendiciones.

 

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