Pupusas salvadoreñas: un sabor incomparable con su nombre

Publicado el Por Laura Vaillard

Por: Laura Vaillard

Las pupusas, plato típico de El Salvador, no sólo son particulares por su nombre, sino que también tienen su Día Nacional: según el Decreto Legislativo 655 de El Salvador, el segundo domingo de noviembre se celebra el Día nacional de las pupusas”.

El salvadoreño Nelson Sosa nos explica que el “Dia nacional de las pupusas” es muy conocido: el decreto se creó porque Honduras o Nicaragua andaban diciendo que la pupusa se había originado en sus países y no en El Salvador, mientras que esta comida es, indiscutiblemente, originaria de El Salvador (llevaron el caso a la corte y con historiadores, documentos, etc así lo determinaron).

La palabra “pupusa” proviene de la combinación de la palabra “púpu” (revuelto) y “tsa” (abultamiento), que traduciría “abultamiento relleno”, según el doctor José Manuel Bonilla, especialista del idioma nahuaty director nacional de espacios de desarrollo cultural de Concultura.

Existen dos tipos de pupusas, de maíz y de harina de arroz. “Las de harina de arroz son típicas de un pueblo llamado «Olocuilta«, que queda camino del aeropuerto, por ello todos los salvadoreños que van de viaje pasan comprando pupusas en el camino para llegar,” nos cuenta el salvadoreño Daniel Rivera.

¿Pero qué tiene de especial este plato que los salvadoreños hasta han reservado un día del año en su honor?

Para responder a esta pregunta, fue necesario probarlas.

Cuando estuve en Washington DC, USA, un amigo de El Salvador se ofreció a introducirnos a este manjar de su país y manejamos casi una hora hasta Samantha’s Restaurant en Silver Spring, Maryland, donde vendían “las mejores pupusas” para probarlas.

Como primera impresión, me hicieron acordar a las arepas colombianas, unos discos de maíz crocantes y fresquitos.Sólo que las arepas se comen solas, mientras que las pupusas se comen con curtido: una mezcla de repollo, zanahoria, cebolla y chile verde remojados (curtidos) en vinagre.

Como éramos muchos, pedimos varios tipos de pupusas para probar: carne, queso, frijol con queso, revueltas (chicharrón, queso y frijol), queso con loroco, aunque nos quedaron pendientes las de ayote (que es como una calabaza) y pescado, entre otras. (Que según nos enseña el salvadoreño Luis Aguilar «las que son hecha de ayote y pescado son una invencion Americana y no son originalmente de El Salvador…»).

Mis preferidas fueron las de queso porque no eran tan pesadas (y así podía comer más), mientras que las revueltas tienen un gusto particularmente explosivo.

Aunque fue una experiencia divertida y disfruté mucho de esta comida centroamericana, dudo que mi afición a la comida me lleve a competir en el concurso de “comelones de pupusas”, donde, según nos cuenta Daniel, “en una ocasión un hombre se comió 42 popusas! (cuando una mujer promedio se come lo mas 3 y un hombre promedio 4 o lo más 5!!).”

Si tienen la oportunidad prueben las pupusas, es la puerta de entrada a El Salvador. 

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