Viaje Espiritual por India y la Tierra del Dalai Lama

Publicado el Por Laura Vaillard

Por: Sabrina Lenoir (Argentina)

Nuestro primer destino fue Varanasi. Ya habíamos estado ahí el año pasado pero teníamos muchísimas ganas de volver. Con su ruido, su amontonamiento de gente, polución, ceremonias religiosas, con el Ganges sagrado… todo seguía igual que siempre pero nunca dejo de sorprendernos.

Volvimos a tomarnos un barquito al amanecer y recorrer los ghats (escalinatas) con gente bañándose en las orillas del río, vacas… basura. Volvimos a los crematorios (los “burning ghats”) que nunca paran de impactar, recorrimos callecitas y templos. Y cada noche como ritual antes de dormir íbamos al techo del hotel con un tecito para charlar sobre todo lo vivido y recordar momentos del viaje en la oscuridad y mirando los reflejos de lucecitas en el agua.

Luego viajamos en tren a Amritsar, en Punjab, uno de los estados más ricos y limpios de la India y “casa” de los Sikhs. Los Sikhs son seguidores de Sikhism, una religión india que se originó en el Punjab. El movimiento fue fundado por el Guru Nanak, que intentó combinar elementos hindúes y musulmanes en un solo credo religioso. Son monoteístas y entre otras cosas rechazan el sistema de castas. El lugar más santo para Sikhs es el templo de oro en Amritsar.  

Los Sikhs se reconocen fácilmente por sus turbantes. Toman un voto para no cortar su pelo así como para no fumar o para no beber bebidas alcohólicas. Además persiste la tradición de tener algunos elementos con ellos constantemente… un peine en el pelo, una pulsera de acero en la muñeca derecha, una espada y algunas cositas más que no me acuerdo…

El templo es el único templo en el mundo que aloja y da de comer  CUALQUIERA que lo desee, inclusive nosotras 🙂, sin importar nivel social, casta o religión. Nos alojamos en una sección especial para turistas, y todo lo que ofrecen es gratuito o a donación.  

Ellos dan de comer en los comedores comunitarios a miles y miles de personas por día, desde tempranito a la mañana hasta tardísimo en la noche. Llegabas a la puerta del comedor, te daban un plato, cubiertos y un vaso y te sentabas en filita sobre unas alfombras larguísimas junto al resto de la gente en el piso. Hay gente que pasa con arroz dulce con coco muy rico, chapattis (pan como el pan árabe pero mas finito tipo tortillita) y una especie de guiso de lentejas… y a comer! Increíble!!!! A veces a la mañana también teníamos a suerte de ligar un “masala tea”: tecito con leche y canela, jengibre.. típico de India. 

El templo en si es alucinante y la gente super educada haciendo fila noche y día para llegar a su interior donde los monjes se turnan para rezar desde la mañana hasta la noche. 

También estuvimos en la frontera de India con Pakistan, donde todos los días hay una ceremonia de cierre de frontera un poco bastante graciosa y teatral, donde soldados de los dos lados bajan las banderas de sus respectivos países, aplaudidos por hordas de gente de «ambos bandos» gritando desde gradas especialmente preparadas para la ocasión. Muy bueno… y bastante gracioso.  

Después de Amritsar, viajamos en bondi(colectivo/autobús) a Dharamsala. Y de ahí otro bondi a Mc Leod Ganj. Es aquí donde se encuentra el templo del Dalai Lama y la zona alberga a la mayoría de los refugiados tibetanos en exilio.

En 1950 las tropas del Ejército chino invadieron Tíbet y comenzó para los tibetanos un calvario político-religioso. En 1959, una sublevación popular fue ahogada por el Ejército chino, que obligó al Dalai Lama, líder espiritual del país, a buscar el exilio. Hoy en Tibet hay oficialmente por cada 10 tibetanos un soldado chino.  

En fin, La zona es muy linda, montañas y aire puro. Nosotras decidimos alojarnos bastante lejos del pueblito principal, a unos 30 minutos por un caminito de tierra, arriba bien arriba en la montaña. A la mañana temprano nos íbamos a nuestra clase de Yoga y meditación y por la tarde leíamos mucho… caminábamos por el pueblito, tomamos mucho te!!!, visitábamos el templo del Dalai Lama, escuchábamos a los monjes rezar o discutir… muy tranquil y muy lindo.

De ahí nos fuimos a Rishikesh… nos habían hablado TANTO de ese lugar. Es zona montañosa también, donde el Ganges está limpio!!!! Uno puede meterse al agua sin que te floten cuerpos por al lado, lo cual es altamente conveniente :). Aunque el agua esta helada!!! 

No pasamos mucho tiempo ahí. Todos los ashrams de India parecen haberse juntado en este lugar. Un ashram es como una residencia… santuario donde viven gurus por así decirlo y sus discípulos, como una institución comunal obviamente relacionada a la religión hindú… y nosotras no somos muy “ashram”, así que pasamos unos días allí y bajábamos del pueblo a unas playitas muy lindas al lado del río, donde leíamos y también… leíamos :). Además hicimos yoga en el techo del hotel :).

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