Conociendo al vecino: Chile

 

Este mes puedo decir que conocí vecinos desconocidos.

Luego de haber viajado por tantos lugares del mundo, desde Tailandia, China, Italia, España, hasta República Dominicana, México y Uruguay (entre otros), todavía me faltaba descubrir lugares tan comunes para los argentinos como Mar del Plata y Santiago de Chile; lugares tan cercanos y a la vez tan ajenos hasta este último mes.

Santiago me deslumbró. Con frecuencia había escuchado hablar maravillas de Chile, pero nunca imaginé lo que encontré: una ciudad que integra el candor latinoamericano con el orden de Vancouver, Canada y la zona de The Woodlands en Houston.

Santiago es una hermosa ciudad con pocos edificios altos ya que debido a los frecuentes sismos no se pueden construir torres altas como en otras grandes cuidades. A su vez, las calles están adornadas con ciruelos floridos que embellecen aún más sus calles.

Por si fuera poco, Chile tiene una rica cultura que se asemeja más a la peruana que a la argentina. Es más, tanto Chile como Perú reclaman el Pisco Sour como bebida nacional y disputan qué país prepara el mejor ceviche. Otros platos típicos de Chile incluyen el chupe de locosCharquicán, pollo borracho y salpicón, entre otros.

El léxico chileno también difiere bastante del argentino. Preguntan «cachai» para asegurarse de que entendiste, tienen «pololas» de novias, llaman a su amigo «huevón», y tienen «guaguas» de hijos, por ejemplo.

Fue un viaje corto en el que descubrí grandes verdades sobre mis vecinos y me quedé con ganas de más.

La próxima semana les cuento sobre las fiestas chilenas, Valparaiso, Viña del Mar y mi pase fugaz por el estrellato.

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