Realismo mágico hecho café

Escrito por: Laura Vaillard

El realismo mágico, ese movimiento impulsado por el colombiano Gabriel García Márquez que muestra lo irreal o extraño como algo cotidiano y común, es más bien una realidad cuando visitamos la tierra del escritor.

Sobre todo en el Eje Cafetero, la zona de mayor producción de café colombiano, donde a cada instante, la naturaleza te regala paisajes que parecieran haber sido pensados por Dalí.

Selvas que se apoderan del infinito y árboles que batallan entre sí para llegar al sol, algunos estrangulándose mutuamente y otros doblándose y zigzagueando para sortear edificios y otros obstáculos impuestos por el hombre.

Montañas que se esconden tras la neblina para crear paisajes oníricos donde cuesta entender dónde termina la tierra y comienza el cielo. Flores de colores que parecen haber sido lustradas por manos mágicas antes de nuestra llegada, hojas cuyos tallos brillan en la oscuridad y hojas de colores que compiten con la belleza de las flores y resaltan entre la verde maleza.

Cuando uno toma una taza de café, disfruta del aroma y del sabor. Algunos afortunados pueden hasta deleitarse moliendo los granos tostados, pero resulta imaginar todo el trabajo que hay detrás hasta que el café llega a ese pequeño pocillo y el paisaje mágico donde crece esta planta.

 

Del cafetal al pocillo de café

La primera tarde, realizamos un tour organizado por Café Inspiración de la Hacienda Combia en Armenia, Colombia. Comenzamos el recorrido con una cata de café para poder comprender mejor lo que veríamos a continuación. Lo olimos, sentimos sus aromas y probamos distintas variedades para aprender a diferenciar un buen café de uno regular. Allí también aprendimos que la primera intuición es la que cuenta.

Luego, continuamos con un recorrido por la finca, en la que el amable Julián, nos guió y nos explicó sobre todo el proceso desde la plantación, el cuidado de las plantas, la eliminación de plagas y enfermedades para conservar la salud de las mismas, el proceso de cosecha y trillado (descascaramiento del grano).

También nos indicó que la calidad del grano de café depende de 1) de los nutrientes del suelo, la tierra y el nivel de humedad, 2) el agua y la fuente hídrica de vida, 3) el sol y la sombra a la que se exponga la planta, 4) la altura de la plantación, 5) la flora y la fauna que lo rodeen, y finalmente, 6) la textura y el color del grano. Cada uno de estos elementos afecta la calidad del grano y el sabor de café.

Fue una experiencia muy completa e interactiva donde además de aprender, interactuamos, probamos los granos en sus distintos estadios y hasta tejimos nuestros cestos de cosecha y plasmamos nuestra experiencia pintando unos pocillos de café que luego nos llevamos de recuerdo. Para concluir esta enriquecedora e interesante velada, nos convidaron con una taza de café en un mirador iluminado por los últimos rayos de sol para que degustáramos aún más de esa maravillosa experiencia.

 

No es aroma, es Azahar

Para culminar la experiencia y terminar de internalizarnos aún más con todo el proceso, visitamos la fábrica de Azahar, que trabaja directamente con los productores de café, sin intermediarios. Allí, hicieron énfasis en la importancia de separar los granos de café y eliminar los granos defectuosos (partidos, o aquellos afectados por las plagas, por ejemplo) para evitar que éstos afecten en sabor del café. También nos indicó que luego de la cosecha, la minuciosidad de la trilla y la tostión (proceso de tostado), terminan de determinar el nivel de acidez, dulzura, cuerpo y aroma de cada taza.

Rodeados de alta tecnología, profesionalismo y aroma a granos recién tostados, saboreamos otra taza de café para terminar de comprender que los que forman parte de esta industria no son trabajadores, sino apasionados por los sabores y aromas de este pequeño grano.

Cómo llegar:

Uno puede llegar en auto, el colectivo o en avión desde Bogotá. Si me consultan, recomiendo optar por la última opción. Hay mucha frecuencia de vuelos a precios económicos que rondan los US92 – tarifa abril 2015) y así se evita una ruta sinuosa y cansadora. De esa forma podrán disfrutar de Armenia desde el primer instante.

 

Dónde alojarse:

Hacienda Combia – Las habitaciones son cómodas, la predisposición del staff y la comida son excelentes. Además el precio es muy conveniente también. Los colores de los edificios y los paisajes son de ensueño, y la cercanía a la plantación de Café Inspiración son un valor agregado.

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