Tips para recorrer Bruselas como un verdadero belga

Texto y Fotos: Melina Softa

Bruselas es una mezcla ecléctica de nacionalidades, culturas, e idiomas. A simple vista, no se la puede apreciar como se lo merece, sino que es necesario adentrarse en sus rincones y conocer su gente para poder entenderla en su totalidad. En la primera entrega, introdujimos su cultura y gastronomía. A continuación, te contamos algunos secretos para poder conocer el otro lado de la ciudad, aquel que a veces es imperceptible para los turistas.

1. Visitá la Catedral, el Palacio de Justicia, la Grand Place, y el Palacio Real: cuatro sitios imperdibles en Bruselas. La primera tiene entrada gratuita (excepto para zonas particulares de la iglesia), y es donde se llevan a cabo las bodas reales. El segundo es uno de los edificios más grandes (o quizás el más grande) de Bruselas y, desde allí, se puede apreciar una gran panorámica de la ciudad. La Grand Place es el corazón de la capital Belga y probablemente una de las plazas más lindas de toda Europa, donde se encuentra el Ayuntamiento. Por último, la entrada al Palacio Real es libre, y una visita que vale realmente la pena. Luego del recorrido, descansá un rato en Warandepark.

2. Perdete por el barrio de Sablon: personalmente, mi favorito de la ciudad, es un barrio hermoso donde la arquitectura te deja boquiabierto. Allí podés conocer la zona de los museos, donde hay muchos de donde elegir, como el Musée des Beaux-Arts, que incluye el museo Oldmasters, el Modern, el Fin-de-Siècle, el Magritte, el Meunier, y el Wiertz. Antes de comprar la entrada, preguntá el horario de apertura, porque cierran muy temprano. En Sablon también hay muchos cafés para relajarse un rato. Visitá la iglesia Sablon, el Jardin du Petit Sablon, un parquecito divino, donde la protagonista es la estatua de Egmont y Hoorne, y el Mont des Arts, que ofrece una vista alucinante de la ciudad.

3. Pasar el rato en las escaleras de la Bolsa: uno de los lugares de ocio por excelencia en la capital belga. Muchas personas descansan en las escaleras de este edificio y miran la ciudad desde allí. Una buena idea es comprarse unas frites y comerlas mientras se aprecia el movimiento de la interesante ‘Bruxelles’.

4. Alejarse de la Grand Place: La zona turística de Bruselas es relativamente pequeña y se concentra alrededor de la Grand Place. No obstante, hay mucho más que eso. Por ejemplo, el Atomium, que fue construido en 1958 para una feria, pero decidieron dejarlo debido a su popularidad (como pasó con la Torre Eiffel). Se puede subir y apreciar la vista de la ciudad, pero cobran entrada. De verdad, hay más Bruselas que el Manneken Pis (no pierdan tiempo ahí, es una estatua diminuta rodeada de turistas que le sacan fotos, pero nadie entiende porqué es tan famosa). Sí es un dato curioso que su vestimenta va cambiando, y luego es exhibida en el City Museum. Otra opción para conocer la verdadera Bruselas es recorrer la zona sur: el barrio de Ixelles es una buena idea.

5. Descubrir sus calles: Nieuwstraat es una de las calles más concurridas de Bruselas, donde hay muchos negocios de distintos tipos, especialmente de moda. Allí, por primera vez en mi vida, vi gente haciendo cola para entrar a una tienda de ropa, Primark, (lo juro, había un guardia dividiendo por grupos y dejando pasar a unos, mientras otros esperaban su turno). La Rue Antoine Dansaert Straat, por otro lado, es otra calle que se destacada por sus tiendas de indumentaria. Una un poco más turística es la Rue des Bouchers, donde hay muchos restaurantes para elegir.

6. Moverte por la ciudad: Bruselas es una ciudad pequeña que se puede recorrer caminando sin ningún problema. Sin embargo, si tenés poco tiempo o lo preferís, hay buses, un sistema de subte, y uno de trams. Los tres utilizan el mismo ticket, con el cual tenés una hora para hacer conexiones entre cualquiera de ellos. El precio del billete es de unos 2,10€ (2015), bastante caro en relación con otras ciudades, y teniendo en cuenta que las distancias son cortas. Si lo vas a usar mucho, podés comprar un day ticket por 7€ (2015). Quizás es más conveniente alquilar una bicicleta, lo cual te permite conocer mejor la ciudad mientras hacés ejercicio, ¡dos en uno! La tarifa es de aproximadamente 10€ por día (2015). También hay un sistema de bicicletas que propone la ciudad: Villo, para el cual necesitás realizar tu pago con tarjeta de crédito. Los primeros treinta minutos son gratis. Después, cada tramo de 30 minutos sale 0,5€, y los tramos cortos 1,6€ por día (2015).

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