El amor de hoy no tiene nada que ver con Romeo y Julieta

Escrito por: Laura Vaillard

Estaba buscando la excusa adecuada para hablar de amor. El día perfecto. Una fecha conmemorativa. Pero para qué esperar. Yo quiero hablar de amor ahora.

Estoy cansada de ver películas de damiselas en peligro que esperan que el caballero las rescate. Que vanaglorien la historia de Romeo y Julieta, cuando en realidad, fue una tragedia con decenas de muertos. En el amor, el hombre no conquista a la mujer. Hay una conquista mutua y permanente.

El amor no es rosas, perfumes y baladas melosas. El amor es trabajo, trabajo y más trabajo. Primero, para encontrarlo. Después para mantenerlo y luego, para hacerlo crecer.

Tampoco me gusta el cliché de la media naranja. Definitivamente me niego a aceptar un concepto tan pesimista. Imagínense si voy a conformarme con la creencia de que, en todo el mundo, con los millones y millones de habitantes que existen, sólo hay UNA persona adecuada para mí.

No, ¡no señor! Para mí es mucho más positivo que eso. Tiene que serlo.

Amar, es encontrar a alguien con quien quiera compartir tanto momentos lindos como momentos tristes o difíciles. Alguien donde pueda ser yo sin caretas. Linda, alegre y divertida. Pero también triste y melodramática. Culta e intelectual, pero también cuartetera con una fuerte debilidad por los dibujitos.

Amar es encontrar a alguien que me cuide, me quiera y me respete. Una persona a la que yo también quiera cuidar y admirar. Y no por qué es mi “obligación”, sino porque simplemente me da la gana.

Basta de chistes donde las mujeres reclaman porque los hombres no ayudan con los quehaceres domésticos, o chistes donde los hombres no escuchan y no prestan atención. El amor es una sociedad donde ambos luchamos por lo mismo. Nos apoyamos, nos dividimos las tareas y remamos al mismo tiempo para poder llegar más lejos, más rápido.

No quiero pasar horas y días discutiendo. Quiero una persona con quien compartir valores, objetivos y proyectos. Aún en estos tiempos, no tengo miedo a decir que quiero formar un hogar, quiero casarme y tener hijos. Quiero ver como mis niños se transforman en personas grandiosas, aun cuando el mundo es cada vez más complicado.

No busco un príncipe azul. Pero sí un hombre con coraje, dispuesto a llevarme de la mano y a aventurarse conmigo en la aventura de la vida. No abundan, pero sé qué existen, y vamos a encontrarnos.

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