Queen, una voz para todos los miftits

Ayer fui a ver Bohemian Rhapsody, una película sobre la vida de Freddy Mercury (Farrokh Bulsara, nacido en Zanzíbar de padres Indios). Fui a verla porque desde chica me gustó Queen, de hecho, el Greatest Hits II fue el primer CD que me regalaron en mi vida a los 10 años.
Desde chica fui distinta. Mientras que mis amigas escuchaban Emanuel Ortega o las canciones de Jugate Conmigo, yo prefería Queen o The Beatles, sobre todo Paul McCartney. Siempre me sentía fuera de lugar. Además, mis compañeras empezaban a tener sus primeros noviecitos, y nadie quería salir conmigo. De hecho, me acuerdo de que tomé coraje y le pedí de salir a dos chicos (a uno de veces) y me dijeron que no.

Queen era mi refugio. De alguna forma me hacía sentir tranquila, positiva; había alguien que me susurraba al oído de que todo iba a estar bien. Luego de ver la película, y escuchar la respuesta que le da Freddy Mercury al productor musical John Reid antes de firmar con ellos qué diferencia a Queen de cualquier otra banda emergente, entendí todo.

We’re four misfits who don’t belong together, we’re playing for the other misfits. They’re the outcasts, right at the back of the room. We’re pretty sure they don’t belong either. We belong to them”. (Somos cuatro inadaptados que no pertenecen juntos que tocamos para los otros inadaptados. Son los marginados, lo que están al fondo de la sala. Estamos bastante seguros de que tampoco pertenecen. Les pertenecemos a ellos).

Me hablaban justamente a mí, una misfit, persona que no encaja; que está fuera de lugar (no es exactamente inadaptada como lo traduce el diccionario). La pregunta es, y tal vez por eso lloré cuatro veces con este musical, ¿por qué empecé a jugar el juego de tratar de encajar? ¿cuándo pasó y cómo sucedió? ¿cuándo dejé de lado mis ideas y mi originalidad?

Es hora de depurar, despertar a ese lado que lleva tiempo dormido. The time has come to break off the fear and unleash the Quuen!

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