Argentina Olímpica: Liliana Guiscardo

Argentina Olímpica: Liliana Guiscardo

Algunas personas nacieron para ser atletas, y Lili Guiscardo es una de ellas. Ella misma confiesa que desde pequeña practica varios deportes, entre ellos natación, su pasión. Sin embargo, Lili no es sólo una destacada atleta, sino también una excelente compañera de viajes, una amiga confiable y divertida y una profesional graduada de Texas Christian University (Fort Worth, TX, EEUU) como licenciada en administración de empresas con un MBA en la Universidad del CEMA (Buenos Aires, Argentina). A continuación, nos cuenta sobre su esfuerzo, sacrificio, sueños y cómo llegó a competir en los Juegos Olímpicos. Laura Vaillard: ¿Cómo llegaste a representar a Argentina en los Juegos Olímpicos 2008? Liliana Guiscardo: El camino para llegar a los Juegos Olímpicos fue largo y algo sinuoso para mí. Se podía decir que estuve toda mi vida preparándome para llegar al momento de clasificar porque fue una suma de vivencias, preparativos y decisiones que se juntaron para poder sacar lo mejor de mi misma en el momento indicado. Tuve la suerte de tener el apoyo de muchas personas que me querían ver lograr algo grande y que fueron claves para ayudarme a mantener constancia y profesionalismo con lo que estaba haciendo con la natación. Fue un proceso largo y duro pero me ha convertido en la persona que soy hoy y me cambió la vida para siempre. LV: ¿Cuántos años tenías cuando comenzaste a nadar? ¿Siempre nadaste? LG: Yo he estado en el agua desde que era bebe, a los 3 semanas de nacer mi padre ya me tenía en la pileta (piscina). Siempre tuvimos la suerte de tener una pileta en nuestra...
En Pekín, China, Prueba sin Preguntar

En Pekín, China, Prueba sin Preguntar

Una noche, fui a comer a uno de estos pequeños restaurantes locales con un amigo de la universidad que llevaba tiempo viviendo en Pekin. Luego de un fallido intento descifrar los caracteres chinos del menú, nos dispusimos a explicarle a la mesonera lo que queríamos comer. Primero miramos alrededor para poder señalar al plato de otro comensal y pedir que nos trajeran lo mismo. Pero ya era tarde y todos habían terminado de comer y simplemente se veían botellas de cervezas sobre las mesas. Luego intentamos entrar a la cocina para mostrarles lo que queríamos. Pero obviamente el cocinero no nos dejó. Aunque en ese momento mi hambre nublaba mi mente ahora me pregunto, ¿Qué guardarán los chinos en sus cocinas? Nunca lo sabremos. En fin, al cabo de unos minutos de incomunicación, saqué un papel y un bolígrafo de mi cartera y me puse a dibujar nuestra orden. El dibujo no estaba del todo claro, pero la camarera asintió que entendía lo que queríamos. Contentos por nuestra creatividad y satisfechos por nuestro logro, sonreímos y nos quedamos esperando la comida. Antes de que pudiéramos terminar la primera ronda de cervezas, las camarera nos trajo la comida. Aunque no era lo que queríamos, no había forma de reclamarle… Asi que nos encogimos de hombros y experimentamos el plato. ¡Por suerte la comida estaba deliciosa! Durante la semana que estuve allí nunca supe lo que comía, sin embargo, al igual que esta vez, siempre tuve el gusto de deleitarme con nuevos sabores gratos. Ahora sí, para poder disfrutar de la comida, en esos casos creo que es mejor no preguntar...
Expresiva Incomunicación en el Palacio de Verano en Pekín

Expresiva Incomunicación en el Palacio de Verano en Pekín

Pocas veces me sentí tan acompañada viajando sola. Sin importar a donde estuviese siempre se acercaban personas dispuestas a hablar conmigo para contarme acerca de sus familiares, para narrarme historias sobre los templos donde estaba parada, o para darme recomendaciones amorosas basadas en mi signo zodiacal. Parecía no importarles qué tenían para contarme o que les podía contar yo. Les bastaba con mi presencia. Cansada de caminar bajo el fulgente sol de Agosto y un tanto agobiada por la concurrencia de turistas en las galerías del Palacio de Verano que rompían la armonía del lugar y no te dejaban disfrutar de los frescos, me retiré a un rincón cerca de una zona en construcción a donde podía observar el lago, los parques y los edificios del Summer Palace en tranquilidad. Al cabo de unos minutos, una señora y su hija se acercaron a “mi rincón” para averiguar qué sección del lugar estaba en construcción. Su curiosidad llamó mi atención y les sonreí para indicarles que no me molestaban. Sin embargo, creo que ellas interpretaron mi sonrisa como una invitación, se sentaron al lado mío y comenzaron a hablarme…¡en chino! Mi cara de sorpresa debe haberles advertido que no entendía, ya que la hija comenzó a hablarme en inglés antes de que dijera nada. A pesar del empeño de la niña por comunicarse, y de mi esfuerzo por comunicarme con ellas con mi Chino básico, seguíamos comunicándonos sonrientes y riéndonos a carcajadas. Después de media hora de “dialogar” nos habíamos entendido poco, pero las tres habíamos descansado pasando un agradable rato alejadas de las muchedumbres turísticas. Seguime en: Facebook Vida Surrealista...
Pekin: Paraíso para la Aventura Culinaria

Pekin: Paraíso para la Aventura Culinaria

“A los hombres se los conquista por el estómago,” dice un famoso dicho popular. A los hombres… y a mi también. Bueno, en realidad no es así de fácil, pero no puedo negar que me encanta degustar nuevos sabores y siempre disfruto un buen plato. Para todos aquellos a quienes les gusta la saborear nuevas comidas tanto como a mí, les cuento que Pekín es el paraíso para la aventura culinaria. Esta cuidad te ofrece la oportunidad de elegir entre una inigualable lista de restaurantes que va desde la tradicional comida China, hasta Francesa, Italiana, Austriaca, Vietnamesa, Tailandesa, Tibetiana, y la lista continúa. Para mi sorpresa, cada uno de estos restaurantes ofrece deliciosas opciones que se asemejan a las recetas originales. La mayor parte de estos restaurantes se encuentran en las “western islands” y por lo tanto van acompañados de precios para extranjeros y asemejan los precios de restaurantes europeos. Sin embargo, aún con un bajo presupuesto, uno aún puede aventurar su paladar en China adentrándose en cualquiera de los restaurantes de barrio. Allí uno también puede encontrar deliciosa comida acompañada de alguna historia. Seguime en: Facebook: Vida Surrealista de Un Viajante Sin...
China, el País del Misterio

China, el País del Misterio

China… China… China… A pesar de la frecuente presencia de noticias de este remoto lugar en los medios, China sigue siendo un misterio en todos sus aspectos. Nos imaginamos cómo sería pasear por una muralla que se ve desde el espacio, nos preguntamos si realmente comen alacranes y frecuentemente le hacemos referencia cuando estamos confundidos, especialmente en época de exámenes… Yo pensaba que al llegar a China, todo iba a cambiar, pero después de estar allí sigue siendo un misterio. Pekín es una de las ciudades más importantes de China. Sin embargo cuando uno está ahí se siente como en un pueblo grande… Caminando por las calles, encuentras gente esta sentada en la vereda jugando a las cartas, gente durmiendo la siesta en los parques, los bancos o cualquier lugar donde puedan sentarse y relajar la cabeza… (Se los juro, los chinos tienen la capacidad de dormirse de cualquier forma y en cualquier lado). ¡Cuánto podríamos aprender de ellos! Puedes comprar fruta en cualquier esquina, ya sea en puestos armados en la puerta de su casa, o puestos ambulantes montados en la parte de atrás de sus bicicletas. Si vas con un poco de tiempo, hasta puedes cortarte el pelo por la calle. Basta con pasar por enfrente de uno de los señores que están sentados en la vereda con su peine y su afeitadora, saludarlos, sentarse en su silla, y dejar que hagan su trabajo mientras los peatones siguen su rumbo a tu alrededor… 🙂 Sin duda, no hay lugar igual… Seguime en: Facebook: Vida Surrealista de Un Viajante Sin...