Reina Kunti: Realeza Hindu o Solo Apariencias?

Reina Kunti: Realeza Hindu o Solo Apariencias?

Fotos: Guia Oleo

De afuera para un conventillo más de la zona del Abasto. Una casa despintada con un pizarrón en la puerta que no llama mucho la atención.

Sin embargo, al entrar, uno ingresa a un mundo paralelo; un mundo pacífico y acogedor con luces tenues, perfumado con flores y curri.

La Reina Kunti, uno de los pocos restaurantes Hindú de Buenos Aires, es un símbolo de tranquilidad. Sus dueños parecen haberse esforzaron en pensar en cada detalle de los salones de esta vieja casa remodelada para transmitir un sentimiento de paz.

Sin embargo, me parece que no pusieron el mismo empeño en el aspecto gastronómico del restaurante. El servicio es amable, pero despistado y a los platos les falta elaboración.

El chutney de pera, por ejemplo, estaba rico, pero le faltaba algo, como si lo hubiesen servido antes de tiempo sin dejar que reposara el tiempo suficiente como para concentrar su sabor. Las «pakoras» estaban demasiado fritas, y las albondiguitas de zanahoria estaban secas y un poco quemadas.

Lo único rescatable fue el «Patra» con jengibre, pero olvidaron traerlo a la mesa y terminamos comiéndolo de brunch al día siguiente.

Si desean probar auténtica comida Hindú, les recomiendo Tandoor, no obstante, La Reina Kunti tiene mucha mejor ambientación. Es más, me gustó tanto que estoy dispuesta a darle una segunda oportunidad. Después les cuento.

Por ahora, este es mi veredicto:

Cómo llegar:
La Reina Kunti
Humahuaca 3461 – Ciudad de Buenos Aires Ver mapa
Tel: 4863-3071
Martes a sábado de 10 a 00 hrs.
lareinakunti@gmail.com

Veredicto Surrealista:

Servicio: (3/5) Amable pero despistado. Olvidaron de traernos el pan que viene incluido como servicio de mesa, aunque lo trajeron rápidamente una vez que lo pedimos. También olvidaron traer el último plato que pedimos, aunque no olvidaron ponerlo en la cuenta. Finalmente lo pedimos para llevar.

Comida: (3/5) Le daría otra oportunidad. Probamos platos muy buenos como el «Aw Patra», rodajas de papas con jengibre arrolladas y fritas, que estaba delicioso. Mientras que las albóndigas de zanahoria fritas estaban secas y quemadas.

Ambiente: (5/5) Tranquilo, acogedor, romántico. Un lindo refugio para el frenetismo porteño.

Precio: (4/5) El precio no es elevado si consideramos que es comida especializada. Sin embargo, los platos son pequeños y si uno es de buen comer, la cuenta puede subir rápidamente.

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