Janucá en Tel Aviv, una experiencia para recordar

Janucá en Tel Aviv, una experiencia para recordar

Texto y foto: Laura Vaillard

Muchas veces había escuchado hablar de la celebración judaica de Janucá (o Hannukah, hebreo: חֲנֻכָּה), incluso recuerdo haber viajado a Miami un año y haber visto Januquías (candelabro de Janucá) entremezcladas con las decoraciones de Navidad en las calles. Incluso en la Ciudad de Buenos Aires, en los últimos años he visto enormes Januquías en las plazas junto a los arbolitos de navidad, en un esfuerzo de integrar las distintas comunidades que se concentran en la ciudad.

Sin embargo, no estaba muy informada sobre la “Fiesta de las Luces” y de lo que representa para los judíos. Janucá conmemora el “milagro” logrado por el pueblo judío al haber logrado derrotar el numeroso ejército heleno con un reducido número de hombres para recuperar la independencia judía y así regresar el Templo de Jerusalén.

Además, se recuerda el “milagro” de haber podido mantener encendido el candelabro del Templo durante ocho días (a pesar de la escasez de aceite), hasta que los hombres volvieron del cerro con más aceite para mantenerlo encendido. Por esta razón la januquía tiene 9 brazos (a comparación de la menoráh de Sabath que tiene 7 brazos), uno por cada uno de los ocho días, y otro piloto, desde donde se comienza a prender cada vela de manera progresiva hasta el octavo día donde se encienden todas.

La celebración comienza el 25 de Kislev del calendario judío, que no coincide con el calendario gregoriano. Siempre es alrededor de fines de noviembre y comienzos de diciembre, pero nunca cae en la misma fecha según nuestro calendario.

Es un período muy festivo centrado en el amor, la alegría y la comida, obviamente, que parece que nunca falta en las mesas judías; con la particularidad que durante estas fechas se ingieren alimentos con alto contenido de aceite para recordar el aceite con el que se prendió el candelabro del Templo. Las Sufgeniot (donas) son las más populares y cada vez son más elaboradas (como se puede ver en la foto). También es un momento importante para trasmitir las creencias judías a los niños.

A comparación de Navidad, donde la familia se reúne un día para celebrar el natalicio de Jesús, el salvador de los cristianos, el festejo de Janucá dura ocho días, y durante esa semana cada día se enciende una vela en la casa de seres cercanos sean familiares o amigos. No hace falta elegir entre uno u otros, hay suficientes días para disfrutar la alegría con todos.

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