Carros de Foc, una prueba de fuego por los Pirineos

Carros de Foc, una prueba de fuego por los Pirineos

Hay veces que uno hace las cosas sin pensar. Simplemente, porque siente que es el momento. Un poco a ciegas, un poco inconsciente, pero con muchas, muchas ganas. A continuación, les voy a compartir mi viaje por la mítica ruta de Carros de Fuego de los Pirineos. Una experiencia profunda donde se resumen todos estos sentimientos y más.

¿Qué es Carros de Foc?

Es un trekking de alta montaña de 6 días y 5 noches. Atraviesa nueve refugios a lo largo del Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici, al noroeste de Catalunia en el Pirineo de Lleida, en España.

Al ser una travesía circular, se puede empezar desde el punto y sentido que prefieras: sea desde el Refugio Ventosa i Calvell, Estany Llong, Josep M. Blanc, Amitges o Saboredo.

La distancia total es de 74 km en 6 días, con un desnivel acumulado de de +4.900m/-4.900m.

El primer recorrido registrado de esta travesía data del verano de 1987, cuando un grupo de guardas de los refugios decidieron hacer un recorrido por todos los refugios del parque. Recién en el año 2000, se hizo oficial. Luego en 2003 logró reconocimiento internacional tras un reportaje publicado en el New York Times.

Fuente: https://www.carrosdefoc.com/

¿Por qué se llama así?

Aunque no existe una historia oficial que explique el nombre, la versión más difundida cuenta que fue inspirado en la película Carros de Fuego (traducida al catalán como Carros de Foc). Ésta narra la historia de dos corredores que participaron en las olimpiadas de 1924. Particularmente, dicen que fue inspirada en el poema de William Blake, la cortina musical que cierra la película.

Sea esta la razón del nombre o no, considero que es un nombre muy adecuado. Se trata de una ruta dura, en especial si no estás acostumbrado a caminar durante horas sobre un terreno pedregoso y desigual. Luego de varias horas de caminata, los pies se convierten efectivamente en carros de fuegos, que impulsan a seguir adelante a través de un camino desagradecido, nublado por un torbellino mental que contrasta con increíbles paisajes que parecen haber escapado de los mejores libros de cuentos.

¿Cuál fue nuestro recorrido?

Si bien amo la montaña, al no ser una montañista experta, decidimos confiar en Lluc, el guía de Rutas Pirineos, que nos dirigió a lo largo de toda la travesía.

Día 1. Encuentro en Boí para el desplazamiento con los taxis 4×4 del Parque Nacional hasta el Planell d’Aigüestortes. Recorrido: Luces del sur. Planell d’Aigüestortes – Lago y refugio Llong – Collado de Dellui – Refugio Colomina.

Distancia: 15,6 km | Desnivel: +1.050m/-495m | Tiempo efectivo: 7h | Tiempo de actividad: 9h.

Planell d’Aigüestortes

Esta etapa fue quizá una de las más pesadas. No tanto por la dificultad técnica, sino porque fueron los primeros pasos de aclimatación y de caminar con peso sobre la espalda. El trayecto comenzó a través de un bosque hermoso y muy verde, rodeando lagos, ríos y pantanos (que es como llaman en España a los lagos artificiales o represas).  

A medida que íbamos subiendo, y superábamos los 2.000-2.300 metros iba cambiando la vegetación: quedaban atrás los pinos y abetos, y se empezaban a ver más arbustos, especies herbáceas y matorrales. A esas alturas, había una flor violácea que llamaba especialmente la atención y contrastaba contra el verde y gris del paisaje. El guía se tomó el detenimiento de señalar que tuviéramos cuidado, porque, aunque parece muy bonita, es altamente alergénica y no hay antídoto para la reacción que genera, más que esperar a que pase, según cada cuerpo.

Esa primera noche dormimos en el Refugio Colomina. Un sitio muy cómodo y recién reformado, con agua caliente y vistas de lujo. Un sitio ideal para descansar y reflexionar sobre la superación del primer día

Día 2. El recorrido comienza a los pies de Els Encantats. Refugio Colomina – Collado de Saburó – Refugio JM Blanc – Refugio Mallafré. Distancia: 16,8 km | Desnivel: +890m/-1.385m | Tiempo efectivo: 7h | Tiempo de actividad: 9-10h.

El segundo día lo recuerdo como la jornada de las pequeñas cascadas. Un constante vaivén entre bosques, piedras y acantilados. Posiblemente uno de los días con mayor variedad de paisajes. Era difícil decidir si mirar a donde pisar o mirar las postales que te dejaban sin aire (y justamente por no prestar tanta atención al terreno y querer sacar fotos, me esguincé el tobillo).  

Día 3. De camino al norte. Refugio Mallafré – Refugio de Amitges – Collado de Ratera – Refugio Saboredo. Distancia: 10,7 km | Desnivel: +850m/-490m | Tiempo efectivo: 4h | Tiempo de actividad: 6h.

Como llovió, no hay fotos de la tercera etapa, por lo que la ilustro con esta hermosa foto del día 2.

El tercer día fue un gran desafío. Tuvimos que caminar horas bajo la lluvia. Si bien al principio, ninguno de nosotros se mostraba animado de salir a caminar con el grifo del cielo abierto, con cada paso aprendimos a valorar su magia. Las gotas escondían el sol y alivianaban el calor. A su vez, nos hacía caminar más rápido aligerando el camino. Asimismo, la cortina de agua servía de filtro para transformar el paisaje y mostrarnos otro lado de la montaña.

Para terminar el día, dormimos en el Refugio Saboredo. Tuvimos la suerte de alojarnos en la habitación superior, recién reformada, con un ventanal enorme que nos permitió descansar arropados por un manto de estrellas.

Día 4. A lo largo de los lagos glaciales. Refugio Saboredo – Collado de Sendrosa – Refugio de Colomers – Puerto de Caldes – Refugio Restanca. Distancia: 13 km | Desnivel: +900m/-1.145m | Tiempo efectivo: 6-7h | Tiempo de actividad: 8-9h.

El cuarto día lo comencé animada como todos los otros. Pero el terreno pedregoso, y los 1.145 metros de desnivel negativo vencieron mi pie lastimado y mi autoestima. Mi terquedad quería demostrar que podía seguir caminando, que era fuerte y no sentía dolor. Pero algo se había quebrado que me impedía seguir. Esta vez, la cortina de agua se había apoderado de mis ojos, lo que dificultaba aún más continuar.

Con las palabras, “déjate querer, y déjate ayudar”, Lluc me sacó la mochila y así pude llegar al Refugio Colomers. (¡gracias!) En ese momento lo único me importaba era llegar a destino y mojar los pies en agua fría. Finalmente, opté por zambullirme completa en el pantano helado para enfriar un poco el tobillo, pero sobre todo, para calmar el torbellino que gobernaba mis adentros.

Día 5. Caminando entre gigantes. Refugio Restanca – Refugio Ventosa i Calvell. Distancia: 6,1 km | Desnivel: +485m/-310m | Tiempo efectivo: 3-4h | Tiempo de actividad: 5h.

El quinto día, mientras el grupo fue hacer una cima, con Elena optamos por una versión más light y alternativa. Tenía que dejar de lado mi ego, y darle prioridad a mi tobillo, para así, aunque sea, lograr terminar el recorrido.

Al principio, la espera de mis compañeros me supo a un amargo fracaso. Pero al pasar los minutos, con buena compañía y una hermosa conversación, se empezó a aflojar la maraña de sentimientos y logré disfrutar del espectacular paisaje.

Ese día llegamos temprano al Refugio Ventosa i Calvell. Aunque nos quedaba todavía un día de recorrido, el solcito de la tarde sabía a logro y camaradería. Entre risas, chistes y un par de cervezas, nos relajamos y disfrutamos muchísimo de esta nueva familia que se había formado tras tantas horas de caminata juntos. Por si fuera poco, cerramos la noche con una cena digna de un restaurante de lujo.

Día 6. Mar de piedras. Refugio Ventosa y Calvell – Collado del Contraix – Planell d’Aigüestortes. Distancia: 11,8 km | Desnivel: +720m/-1.050m | Tiempo efectivo: 6h | Tiempo de actividad: 8h. Desde el Planell d’Aigüestortes regreso a Boí con los taxis 4×4 del Parque Nacional.

Se trató de una experiencia muy bella, dura y reparadora. Los amantes de las montañas conocen el poder sanador de la naturaleza. La magia de vivir el presente y concentrarse en cada paso, porque en el momento en el que se va tu mente, también se va tu fuerza y comienzas a trastabillar. Fueron minutos, minutos y minutos de meditación constante.

Si volviera a hacerlo, entrenaría fuerte para poder disfrutar aún más del camino y que el dolor no empañe tantos paisajes increíbles. También reduciría aún más el peso de la mochila (lo ideal es que el peso de la mochila no supere de 8-10 kg con el agua incluida – en especial si duermes en los refugios). Esto es fundamental, ya que, tanto en la bajada como en la subida, cada gramo pesa y te ralentiza.

No cambiaría por nada esta hermosa experiencia, resaltada por un incomparable grupo de catalanes, valencianos, leoneses y vascos que ayudaron a alegrar cada paso con su sentido del humor, compañerismo y amabilidad. Un grupo realmente admirable sea para saltar un par de piedras, intercambiar historias o tomarse un pacharán. ¡Salud amigos y gracias por tanto!

Escrito por Laura Vaillard

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