La mujer que quiso ser pájaro y voló en aladelta en San Corado

Brasil

Escrito por: Laura Vaillard

Me gusta pensar que soy una mujer voladora. Me gusta soñar. Pero también me gusta hacer esos sueños realidad. Y este año, tuve la suerte de ¡efectivamente poder volar!

Cuando tenía 16 años, durante unas vacaciones en Rio de Janeiro, corrí hacia el precipicio y volé por primera vez. Aún recuerdo esa sensación de vacío en la panza cuando, de repente, desaparece el suelo. De un segundo al otro corrés en el aire sostenida por el viento.

Estas vacaciones, más de 16 años después, volví a precipitarme al abismo. Pero en esta ocasión, no me temblaban las piernas. No tenía mariposas revoloteando en mi interior. Ya sabía qué iba a pasar. Además, la cima de San Corado había evolucionado y contaba con una pista de despegue y medidas de seguridad. Sin lugar a dudas, esto también inspiraba más tranquilidad.

Eran las cinco de la tarde y en mi cuerpo reinaba la adrenalina. Estaba a instantes de sobrevolar el barrio de San Corado en Río de Janeiro, Brasil.

Allá por 1998, volé con Alex, a quien me crucé nuevamente minutos antes de saltar (siempre en forma, pero más pelado y experimentado). En 2016, iba a volar con Mosquito, uno de los instructores más experimentados del lugar.

Mientras escribo, recuerdo la experiencia y sonrío. Revivo con cada tecla esa fantástica aventura.

Brisa marina, selva, montañas, mar. Una vista inigualable. ¡Así da gusto convertirse en pájaro!

Por si fuera poco, en una parte del viaje, Mosquito me dejó pilotear el ala delta. ¿Un acto de confianza o locura? No lo sé. Pero por suerte, recién caí en cuenta de la responsabilidad que había asumido al ver el video. J

Ya han pasado meses y me dura la emoción de aquella aventura. No me queda más que sonreír y agradecerle a Avidan, a Grabriel y su familia por haberlo hecho posible. ¡Gracias por empujarme a más!

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