🎭 La obra cuenta con funciones a sala llena en Teatro Armenia, un espacio que quizás no es de los más conocidos pero que sorprende por lo cálido y cercano que se siente desde que entrás. 🏡
Dirigida por Victoria Almeida (a quien muchos recuerdan por Empieza con D de siete letras), propone un recorrido por distintas casas, pero en realidad habla de algo mucho más profundo: la necesidad de ser querida y todo lo que estamos dispuestos a hacer para lograrlo.

🧠 De qué va (sin spoilear de más)
La historia se arma a partir de un tránsito: una protagonista que va pasando de casa en casa, de vínculo en vínculo, y que en cada intento busca encajar, adaptarse, gustar. Nada termina de funcionar del todo… pero tampoco es un fracaso total. Porque de cada lugar, de cada experiencia, algo queda.
Ese es uno de los aciertos del guión: no cae en el dramatismo lineal, sino que construye una especie de collage emocional donde lo incómodo convive con lo ridículo y lo reconocible.

❤️ Actuaciones: el verdadero corazón
Si hay algo que la sostiene es el trabajo actoral. La protagonista lleva gran parte del peso, con una presencia que no necesita exagerar para generar impacto. Lo interesante es cómo construye desde lo mínimo: gestos, silencios, miradas, pequeños cambios de energía
👉 Hay una conciencia corporal muy clara, donde el cuerpo dice tanto como el texto (o más).

El resto del elenco acompaña con precisión, entrando y saliendo de roles, jugando con estereotipos que primero reconocés… y después ves cómo los llevan al límite hasta volverlos ridículos 😅
Y ahí aparece algo muy logrado: la obra se burla de esos lugares comunes, pero no desde afuera, sino metiéndose de lleno en ellos.

🤸‍♀️ Cuerpo, movimiento y acrobacia
No es una pieza “solo hablada”. Hay un trabajo físico muy presente: desplazamientos, coreografías sutiles momentos casi acrobáticos. Nada está puesto porque sí. Todo suma a esa idea de incomodidad, adaptación constante y fragilidad.

🎨 Escenografía y puesta
Acompañan sin recargar. No busca realismo extremo, sino funcionalidad. Los espacios se transforman, se sugieren más de lo que se muestran, y eso permite que el foco esté donde tiene que estar: en lo que les pasa a los personajes.

😂 Un drama que no para de hacer reír
Toca temas bastante sensibles: pertenencia, validación, vínculos, identidad. Pero lo hace desde un lugar que todo el tiempo te hace reírte desde un lugar raro. Esperando ver con qué te van a sorprender ahora. No es humor liviano: es ese humor incómodo, medio ácido, que aparece justo cuando la cosa se pone tensa. Y funciona.

🧩 La fragilidad de las casas no intenta ser solemne ni dar respuestas cerradas.
Funciona más como un espejo medio deformado, donde te reís de lo que ves… hasta que en algún momento te reconocés. Y ahí es donde la obra termina de cerrar.

SINOPSIS
Despliega un entramado coral que sigue los pasos de Casandra a través de las casas en las que vivió. Cada espacio se convierte en una puerta hacia sus vínculos fallidos, tropiezos amorosos, malas decisiones y huellas que construyen su identidad. ¿Cómo aprendimos a amar y qué estamos dispuestos a desaprender? Un collage teatral, en clave de comedia, donde lo audiovisual, lo musical y lo circense conviven bajo un mismo techo.

FICHA TÉCNICA
Dramaturgia: Victoria Almeida
Actúan: Guadalupe Docampo, Facundo Mejías, Julián Rodriguez Rona, Agustina Castro
Vestuario: Antonela Fucenecco
Música original: Julián Rodriguez Rona
Diseño de iluminación: Jorge Pastorino
Diseño de sonido: Leonardo Checchia
Realización de escenografía: Martin Ganem
Rigger acrobacia: Daniel Licandro
Fotografía: Pablo Ponzinibbio
Diseño gráfico: Patricio Vegezzi
Asistencia de dirección y producción: Pablo Ponzinibbio
Prensa: Mutuverría PR
Producción general: Marcelo Melingo, Horacio David
Dirección: Victoria Almeida

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