10 cosas imperdibles en Múnich

Texto y Fotos: Melina Softa

Múnich está ubicada en la región de Baviera, en Alemania. Sin dudas, tiene mucho para ofrecer, y su visita vale la pena. En este post te contamos qué no te podés perder en una de las ciudades más importantes de este país.

  1. Sendlinger Tor – Este es un muy buen lugar para empezar tu recorrido. Es una de las puertas antiguas de la ciudad (las otras son Isartor y Karlstor). Caminá por la calle homónima, hasta visualizar la Iglesia de Asam, de un estilo barroco y rococó (¡la vas a ver a 10 kilómetros de distancia!).
  2. Mercado de Viktualienmarkt – Luego, podés dirigirte a este increíble mercado para comer o tomar algo, ya que venden comidas de todo tipo: pescados, quesos, frutas y, por supuesto, cerveza, infaltable en la dieta alemana. Enseguida, entrá a Peterskirche y luego dirigite hacia Marienplatz, la plaza más popular, que se encuentra en el centro de Múnich. Allí, está el Ayuntamiento Nuevo, un edificio imponente de estilo neogótico que pasó a ser emblema por excelencia de esta ciudad, y el Antiguo Ayuntamiento que, en contraste, es de estilo medieval. Paseá un rato por Kaufingerstrasse, una de las calles más antiguas de Munich.
  3. La Catedral, y otras iglesias – Luego de deleitarte con algún “manjar al paso”, no te pierdas la Frauenkirche, la Catedral, uno de los edificios más altos de Múnich, y desde donde se aprecia una vista maravillosa de la ciudad y de los Alpes. Sus torres tienen unas cúpulas verdes, y su techo es anaranjado, como muchos otros en la urbe. Por dentro es simple pero majestuosa. Otra opción es la Iglesia de San Miguel, que se encuentra a pocos metros. Posteriormente, caminá un poco por Max-Joseph-Platz, un sitio donde te sentirás en un cuento de hadas, ya que está rodeada por construcciones icónicas de Baviera.
  4. Residenz – Podés continuar tu camino hacia el norte, hacia Residenz, un palacio que funcionó como residencia oficial de los monarcas de Baviera entre los siglos XIV y XX. Se pueden hacer visitas tanto al palacio como a sus jardines, y la entrada general cuesta 7 euros, mientras la reducida sale 6 (2015). Se puede combinar, a su vez, la visita a la Residencia y a la Tesorería por un total de 11 y 9 euros respectivamente (2015).
  5. Plazas, Edificios, Jardines – Después de la visita al Palacio, recomiendo recorrer esa zona, a mi gusto, una de las más lindas de Múnich, ir a Maximiliansplatz, y Karlsplatz, además del Palacio de la Justicia, el Teatro Nacional y la Ópera Estatal de Múnich. Camino a Odeonsplatz, vas a ver la Feldherrnhalle, una logia ubicada frente a la Theatinekirche, que fue construida para honrar al ejército bávaro. El tamaño es lo que más me asombró de esta edificación. Una vez apreciada la arquitectura de Odeonplatz, podés ir a descansar a Hofgarten, un jardín renacentista que promete tranquilidad y espacios verdes para relajarse.
  6. La avenida Maximilianstrasse y la famosa ola – Esta avenida es reconocida por albergar las tiendas más exclusivas, además de cafeterías y restaurantes. Sus edificios son los típicos alemanes, y es un lugar imperdible en esta ciudad. Andá hacia el norte hasta que te encuentres con el museo Haus der Kunst; enfrente, vas a ver la famosa Eisbachwelle, la zona del río en donde se forman olas, ubicada al sur del Englischer Garten, el gran parque de Múnich. Los surfers hacen fila para agarrar olas, mientras que los espectadores miran fascinados y sacan fotos. Yo, personalmente, me quedé unas dos horas (¡no podía ni pestañear de lo insólito que me parecía!).
  7. Englischer Garten – Cuando te des cuenta que los minutos pasaron y ni te moviste de donde estabas, seguí el río que forma la ola. Este río es artificial y atraviesa todo el Englischer Garten. Lo más llamativo es que, como tiene una corriente muy fuerte, la gente se mete para nadar y se deja llevar por ella (fui en verano). Si te quedás quieto mirando el agua, vas a ver cabezas flotando y pasando a gran velocidad, ¡otro gran espectáculo de esta ciudad! También, podés sumarte al grupo de los nadadores y refrescarte. No te sorprendas si ves, en el medio del parque, gente haciendo nudismo o topless, porque los locales usan el parque como una playa de veraneo. Seguí recorriendo el Englischer Garten, aunque vas a tener que ser selectivo ya que es uno de los parques urbanos más grandes del mundo, y visitá la Chinesischer Turm, la torre china que a sus pies tiene un biergarten (jardín de cerveza), donde también venden platos muy abundantes (aunque caros).
  8. Hofbräuhaus y un café diferente – Una alternativa para tomar cerveza (un clásico de Alemania), es Hofbräuhaus, una cervecería antigua y de las más famosas que tiene la ciudad para ofrecer. Si preferís tomar un café por la tarde, está el Cafe-Katzentempel, un Cat Café muy simpático con comida vegana y gatitos para hacerte compañía.
  9. BMW, el Parque Olímpico, el Botánico, y otros – Si te sobra el tiempo, hay otros atractivos un poco más alejados de la ciudad, como el BMW Welt y el Museo BMW que, a su vez, quedan cerca del Olympiapark, el estadio que se construyó para las Olimpíadas de 1972. Por otro lado, está el Botanischer Garten, al que se puede acceder con el bus 143; el Palacio de Nymphenburg, que funcionaba como residencia de verano; y Amalienburg, el pabellón de caza del palacio. En adición, un paseo por las orillas del Rin es una buena idea si querés estar al aire libre. Hay caminos para recorrerlo de punta a punta, además de bosques, y puentes, como el Ludwigsbrücke.
  10. El Oktoberfest – Y, para cerrar, no voy a olvidarme del célebre Oktoberfest, la fiesta tradicional alemana que se lleva a cabo anualmente en distintas partes del mundo, aunque la de Múnich es la original. Podés leer sobre mi experiencia en el artículo “Una Pasada por el Oktoberfest de Múnich”.

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